Dividido y sin rumbo, el PAN arriesga Chihuahua capital: René Mendoza y “Pony” Lara se van con todo contra De la Peña

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Chihuahua, Chih.— La disputa interna en Acción Nacional escaló nuevamente rumbo a 2027. René Mendoza y Roberto “Pony” Lara lanzaron fuertes críticas contra Santiago de la Peña y exhibieron una fractura cada vez más evidente dentro del PAN, justo cuando el partido enfrenta un escenario electoral que podría poner en riesgo uno de sus principales bastiones históricos: Chihuahua capital.

Los señalamientos no provienen de Morena ni de la oposición, sino de voces surgidas del propio panismo. Mendoza cuestionó el desplazamiento de cuadros con trayectoria y la forma en que se estaría conduciendo la sucesión municipal, mientras “Pony” Lara acusó presiones, utilización del poder y una eventual imposición de De la Peña, a quien confrontó además desde la identidad y los principios históricos de Acción Nacional.

El conflicto ya rebasa una simple disputa entre aspirantes. A estos desencuentros se suman los cuestionamientos de Carlos Olson hacia la dirigencia estatal encabezada por Daniela Álvarez, a quien ha señalado por falta de oficio político y exclusión de determinados espacios internos, así como el desplazamiento que también ha experimentado César Jáuregui en distintas reuniones y decisiones partidistas.

La dirigencia estatal enfrenta así un problema de conducción política: en lugar de funcionar como árbitro de la competencia interna, cada vez es percibida por distintos grupos como parte activa de la disputa.

A ello se suma la ausencia de un proyecto político claramente identificable para Chihuahua y para la capital. Durante los últimos meses, la estrategia pública del PAN se ha concentrado principalmente en campañas de confrontación como “IMSS = nada”, “Morena es lo mismo” y posteriormente “Arráncame la vida”, después de la intervención de las autoridades electorales.

La propia Daniela Álvarez ha respondido a las medidas cautelares asegurando que continuarán con su estrategia y planteando públicamente “a ver quién se cansa primero”, una postura que refleja una lógica de confrontación permanente pero que hasta ahora no ha estado acompañada de una propuesta integral sobre el futuro del estado o del municipio.

El problema para Acción Nacional es que una estrategia basada únicamente en combatir a Morena puede resultar insuficiente para conservar electores. Mientras el partido insiste en generar rechazo hacia su adversario, siguen sin aparecer con claridad propuestas sobre vivienda, movilidad, seguridad, desarrollo urbano, servicios públicos, crecimiento económico o calidad de vida para Chihuahua capital.

La confrontación hacia afuera comienza además a parecerse cada vez más a la confrontación que existe dentro del propio partido.

Y todo ocurre en el peor momento electoral posible.

La capital, durante décadas considerada territorio prácticamente asegurado para Acción Nacional, comienza a registrar escenarios mucho más competitivos. En una de las mediciones más recientes, un eventual enfrentamiento entre Santiago de la Peña y Brenda Ríos coloca a la morenista a aproximadamente cinco puntos del panista, mientras que César Jáuregui conserva una ventaja considerablemente mayor.

El dato revela que la elección del candidato puede convertirse en una decisión crítica para el PAN. Si a una candidatura menos competitiva se agrega una estructura dividida, liderazgos inconformes y militantes desmovilizados, una ventaja histórica puede reducirse rápidamente.

En una elección cerrada no es necesario que miles de panistas cambien directamente su voto hacia Morena. Puede bastar con abstención, voto cruzado, falta de movilización territorial o estructuras que decidan no operar con el mismo entusiasmo.

El escenario es aún más delicado porque Acción Nacional deberá enfrentar simultáneamente la defensa de la gubernatura y la conservación de Chihuahua capital. El desgaste del gobierno estatal, las controversias políticas alrededor de la administración de Maru Campos y las divisiones entre diferentes grupos del panismo dificultan una sucesión ordenada rumbo a 2027.

Por ello, la pregunta política empieza a cambiar.

Durante años, en Chihuahua capital se discutía por cuánto ganaría el PAN.

Hoy comienza a discutirse algo mucho más incómodo para Acción Nacional:

¿puede perder Chihuahua capital?

La respuesta dependerá todavía de candidaturas, campañas y participación electoral. Pero la posibilidad dejó de ser remota.

El PAN llega a la antesala de 2027 dividido entre sus propios liderazgos, enfrentado por la sucesión y sin una narrativa clara de futuro, mientras Morena reduce distancias en un territorio que durante décadas fue considerado uno de los centros políticos y electorales más sólidos de Acción Nacional.

Si la fractura continúa, el principal adversario del PAN en Chihuahua capital podría terminar no estando enfrente, sino dentro de sus propias filas.

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