Carta de panista histórico a Jorge Romero exhibe fractura interna del PAN por la candidatura a la alcaldía de Chihuahua

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Chihuahua, Chih.— La disputa interna del Partido Acción Nacional por la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua escaló hasta su dirigencia nacional, luego de que el panista Luis Villegas Montes dirigiera una carta abierta al presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Jorge Romero, en la que advierte sobre una posible intervención del Gobierno del Estado en la definición de la candidatura y plantea una preocupación que comienza a escucharse entre distintas voces del propio panismo: el riesgo de perder Chihuahua capital en 2027.

Villegas decidió no dirigir su posicionamiento a la dirigencia estatal. Desde el comienzo de su carta explica el motivo: considera que lo que ocurre en Chihuahua “ya rebasó sus fronteras” y dejó de ser únicamente una disputa entre aspirantes para convertirse en una discusión sobre la relación entre el Gobierno estatal y Acción Nacional.

El planteamiento adquiere relevancia frente a las últimas mediciones electorales de la capital. Una encuesta realizada por Lorena Becerra Encuestas y Opinión, levantada del 13 al 18 de agosto mediante 500 entrevistas en vivienda, encontró diferencias sustanciales en la competitividad del PAN dependiendo del candidato que presente en 2027.

En un eventual enfrentamiento entre César Jáuregui y Brenda Ríos, el panista registra 39 por ciento frente a 25 por ciento de la diputada de Morena, una diferencia de 14 puntos. Sin embargo, cuando el candidato es Santiago de la Peña, la distancia disminuye hasta únicamente cinco puntos: 34 por ciento para el secretario general de Gobierno frente a 29 por ciento para Brenda Ríos.

La misma medición coloca además a Jáuregui como el aspirante panista con mayor preferencia individual, con 18 por ciento, mientras Santiago de la Peña registra 9 por ciento.

Los números ayudan a explicar por qué la disputa interna comienza a adquirir una dimensión mayor para Acción Nacional. Ya no se trata solamente de qué grupo controla la candidatura, sino de qué tan competitivo llegará el PAN a defender uno de sus principales bastiones electorales frente al crecimiento de Morena en la capital.

Es precisamente en ese contexto donde Villegas cuestiona que desde el Gobierno del Estado pudiera favorecerse anticipadamente al secretario general de Gobierno. En su carta reclama condiciones de equidad para todos los aspirantes y menciona, entre otros perfiles, a César Jáuregui, María Angélica “Manque” Granados y Jorge Soto, al tiempo que exige que nadie sea descartado ni favorecido por una decisión tomada desde Palacio.

Para Villegas, el problema ha dejado de ser únicamente electoral. En uno de los pasajes centrales de su posicionamiento advierte que Acción Nacional corre el riesgo de reproducir desde un gobierno emanado de sus propias filas prácticas que históricamente combatió, particularmente la utilización del aparato gubernamental para influir en las decisiones partidistas.

La confrontación ocurre además en un momento de creciente cuestionamiento hacia la conducción política del PAN estatal encabezado por Daniela Álvarez.

Durante agosto, la dirigencia panista lanzó en Chihuahua y Ciudad Juárez una campaña de espectaculares con la frase “Muerte y Morena es lo mismo”, estrategia confirmada públicamente por la propia presidenta estatal del PAN y que provocó una fuerte controversia política y procedimientos ante autoridades electorales.

La campaña también ha provocado críticas y reservas desde sectores del panismo tradicional, círculos empresariales y distintas voces de la sociedad civil, entre ellas expresiones vinculadas al sector empresarial organizado como COPARMEX Chihuahua, por considerar que la confrontación política basada en la muerte profundiza la polarización en lugar de ofrecer respuestas a los problemas que enfrenta el estado.

Así, la dirigencia estatal enfrenta simultáneamente cuestionamientos por su estrategia de confrontación hacia el exterior y una creciente disputa hacia el interior del propio partido sobre la definición de candidaturas.

En ese escenario cobra especial significado que Villegas haya decidido interpelar directamente a Jorge Romero y no a Daniela Álvarez. Su mensaje implica que, desde una parte del panismo chihuahuense, la dirigencia estatal ha dejado de ser considerada un árbitro suficiente para procesar la sucesión de la capital.

El autor pide al CEN nacional imparcialidad absoluta, piso parejo entre aspirantes, ausencia de intervención gubernamental, respeto a la militancia, procedimientos verificables y motivación exhaustiva de cualquier eventual designación extraordinaria.

También coloca bajo escrutinio directamente el proyecto político de Santiago de la Peña y menciona las recientes salidas de funcionarios estatales como elementos que, en su opinión, deberían ser investigados por la dirigencia nacional para determinar si existe algún mecanismo de presión o disciplina política dentro del Gobierno.

La carta revela así una contradicción cada vez más difícil de ocultar rumbo a 2027: el PAN necesita conservar Chihuahua capital, pero al mismo tiempo enfrenta una lucha interna por decidir quién encabezará su defensa.

Mientras esa confrontación crece, Brenda Ríos comienza a aparecer en distintas mediciones como un perfil competitivo de Morena para disputar una ciudad que durante años ha sido considerada uno de los principales bastiones de Acción Nacional.

La encuesta de Lorena Becerra muestra con claridad la dimensión del dilema: frente al perfil panista mejor posicionado, Morena todavía enfrenta una distancia importante; pero frente a Santiago de la Peña, la brecha se reduce a sólo cinco puntos.

Por ello, detrás de la discusión sobre “piso parejo”, “dedazo” o intervención gubernamental comienza a perfilarse una pregunta mucho más incómoda para Acción Nacional:

¿la prioridad será presentar al candidato con mayores posibilidades de conservar Chihuahua o garantizar que la candidatura permanezca bajo el control político de Palacio?

La carta de Luis Villegas coloca esa discusión directamente en el escritorio de Jorge Romero y confirma que la sucesión de Chihuahua capital dejó de ser un asunto doméstico del panismo local para convertirse en un problema político que ya alcanza a la dirigencia nacional.

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